| La revolución de las palabras y las imagenes |
| 03/14/07 |
Cuando las revueltas y las rebeliones reales ya no existen, la "revolución de las palabras y las imagenes, cómodamente instalada en el televisor" —simbología desvanecidas en la euforia, cuando en la realidad todo sigue igual— es la nueva herramienta para sofocar a la masas siempre necesitadas de un "revolucionario" para aplacar su disconformidad con un sistema que sigue funcionando como siempre
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IAR Noticias / Informe especial
Es todo el símbolo de una época: en América Latina ya no hay lucha armada por la toma del poder, ni huelgas generales, ni tomas de fábrica, ni bloqueos de rutas ni conflictos sociales significativos que pongan al sistema en crisis y a las fuerzas policiales represivas en pie de guerra.
En consecuencia, en América Latina, para controlar el "orden y la gobernabilidad", al sistema ya no le hacen falta militares y policías, sino políticos, medios, soldados mediáticos, imágenes, palabras, más palabras, y elecciones periódicas para que las masas legitimen en las urnas a sus gobernantes, que no gobiernan para las masas sino para sí mismos y para el Imperio de las multinacionales y bancos del capitalismo transnacional que, en un continente sin resistencia, sustituyeron el dominio del fusil por el dominio de las palabras sin contenido.
Hugo Chávez, el presidente con más centimetraje en las cadenas internacionales del Imperio, y paradojalmente vendido mediáticamente como el "enemigo número uno" del Imperio, es el símbolo más elocuente de esta época.
Como en el mundo sometido y resignado de América Latina ya no importan las ideas ni los proyectos alternativos al poder (del sistema), las únicas que quedan en pie son las imágenes y las palabras que nacen, significan, y mueren en sí mismas, sin que nadie les pida rendición de cuentas.
De esta manera, Chávez, y sin que ello implique una disociación, puede ser simultáneamente el "peor enemigo" del Imperio de Bush, y el "mejor socio comercial" del Imperio de Bush, y sin que a nadie (empezando por los seguidores de Chávez) le interese dilucidar el misterio de tanta contradicción.
Sin puntos referenciales claros entre lo que se dice y su correspondencia con lo que se hace, ya no valen las ideas como expresión de verdad o mentira, sino las palabras y la simbología gestual, en suma, el marketing por el marketing mismo, como cualquier producto que se comercializa y publicita en el mercado de la sociedad de consumo.
Voz + Imagen = Persuación
Y en este contexto, la voz y la imagen se convierten en la herramienta esencial para persuadir a una generación de oyentes y televidentes que solo creen en lo "que ven", aunque lo que vean, la imagen por la imagen misma, tenga la existencia efímera de una mariposa, y al segundo se la sustituya con otra imagen, que tampoco va a representar nada que no sea otra imagen.
En América Latina (y en el mundo) vivimos la era de las palabras sin contenido, de las voces sin ideas, de los cerebros alienados y sin procesamiento lógico, donde los videos de you tube le van ganando por goleada al pensamiento razonado y con contenidos transformadores.
En este contexto, donde las imágenes vencen a las ideas y a los contenidos, Chávez presentó un nuevo formato de su programa "Aló Presidente", explicó que el jueves será televisado y que lunes, martes, miércoles y viernes, será radial. Los sábados y domingos "cualquier cosa puede ocurrir, no les extrañe nada, sorpresa".
Chávez señaló que el cambio tiene la finalidad de "arreciar la batalla de las ideas. La batalla ideológica, moral, social, dentro y fuera de Venezuela".
Chávez indicó que el espacio servirá de escenario para el debate de los denominados "cinco motores revolucionarios" de la nueva etapa.
Al margen de las toneladas de números y estadísticas existentes (para el que quiera estudiarlos en profundidad) sobre los emergentes sociales, económicos y políticos de los siete años de "revolución" de Chávez, la mejor definición de este guerrero mediático que teme "perder la voz" (no la vida, la voz) la hizo Douglas Bravo, un ex comandante guerrillero de orientación marxista que estuvo cerca de Chávez en alguna época, quien dijo: "Si ven su discurso y oratoria, este es un gobierno revolucionario". Y agregó: "Pero, si ven lo que ha logrado, este es un gobierno neoliberal''.
En resumen, para quien quiera investigar los emergentes prácticos (sin anteojeras ideológicas) de los siete años de revolución de Chávez, los números no cierran por ningún lado.
La revolución de Chávez, como corresponde a la época, solo cierra en las palabras y en las imágenes.
Y es natural que a los seguidores de Chávez, lo mismo que a Chávez, lo peor que les puede suceder es que Chávez se "quede sin voz".
Y que el resto de América Latina, la generación del homo videns, tenga que prescindir de la revolución mediática chavista cómodamente instalada en la pantalla del televisor. |
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Hugo Chávez.
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