| ¿Estamos preparados para el próximo nivel? Sí lo estamos |
| 05/12/10 |
Por Oscar Landaverde
http://oscarlandaverde.blogspot.com
Hace poco más de tres décadas comenzó una segunda gran ola migratoria de hispanos a Brentwood, Central Islip y Bay Shore, en el Condado de Suffolk, Nueva York. Muchos procedentes de Centro y Sur América (la primera fue de los puertorriqueños, en los años 1950's). Estos dos grupos migratorios tenían sus similitudes y diferencias. El idioma y las costumbres era el denominador común. El status migratorio era la gran diferencia. Desde entonces, todas las comunidades han convivido como una sola en esta área multicultural de Long Island.
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Del segundo grupo migratorio, muchos llegaron de manera indocumentada. Se tuvo que conocer la zona, aprender el idioma y crear empresas como: restaurantes, oficinas, talleres y compañías de construcción. Trabajaron y contribuyeron económicamente para el desarrollo comercial y social.
Venían huyendo de conflictos armados en sus países de origen. Vinieron por sus deseos de transformar la calidad de vida en la tierra que los vio nacer y por pensar en un legado para sus hijos. Otros, buscando trabajo y oportunidades económicas. En fin, llegaron aquí con un mismo objetivo: Un mejor futuro en libertad.
Adoptar un nuevo estilo de vida no ha sido nada fácil. Aquí, en las “tierras de libertad” nuestra comunidad ha tenido que sufrir: el chantaje, la amenaza, la difamación, la separación de familias, el racismo, la deportación y hasta la muerte. Pero no nos hemos intimidado. El temor paraliza. Se ha luchado y se ha avanzado.
Al principio, aquellos viajantes no podían ejercer el voto, pero a medida se fueron transformando en ciudadanos adquirieron ese derecho. Eso es lo que se podría denominarse como el primer nivel de nuestra comunidad.
Ahora, treinta años después, contamos con miles de ciudadanos que pueden transformar a nuestra comunidad. Pronto vienen las elecciones del Sexto Distrito para la Asamblea Estatal de Nueva York, lo que es una buena oportunidad para buscar la mejor opción. La opción correcta.
Asiste el derecho para aquellos ciudadanos nacidos aquí, tanto como para los naturalizados estadounidenses de origen irlandés, judío, italiano, afroamericano, salvadoreños, cubano, peruanos, etc., de ser representados en la legislatura del Estado de Nueva York. En base a ese mismo derecho, ha llegado el momento de que un americano de origen salvadoreño, hondureño o guatemalteco, tenga la misma oportunidad y aspire a una posición en donde se tomen decisiones importantes. Ya es hora de que un centroamericano, latinoamericano y norteamericano de esa generación de inmigrantes pueda representar a “propios y extraños”. Esto no significa divisionismo sino integración.
El aspirante que represente a esta comunidad debe de tener la capacidad de debatir y tolerar los diferentes puntos de vistas, respetando incluso el pensamiento de sus detractores y adversarios. Solo así se tendrá la capacidad de construir puentes en lugar de levantar muros. Debe de convertirse en un funcionario que tenga incluso la capacidad de negociar con líderes que tengan una perspectiva equivocada, con razón o sin ella, de nuestra comunidad.
Pero como diría John Maxwell: “Todo tiene su costo”. Esta decisión a muchos no les gustará y pronto habrá detractores. Es de suponer que más temprano que tarde, los que se creen ángeles redentores inmaculados dirán que no se está preparado, que no se tiene la experiencia en esos menesteres. Los guardianes de la moral nos mostraran el perfil del candidato ideal. Si esperamos al candidato perfecto nunca lo tendremos. Si no iniciamos ahora nunca iniciaremos. Ya estamos en: “The Next Level” y sí, estamos preparados. Estamos a otro nivel and Yes, “We are ready”.
Pero a medida las aspiraciones de la comunidad avancen, utilizaran los viejos recursos: desinformación, represión, difamación y todo lo que se les ocurra. Utilizaran el engaño, dirán medias verdades y medias mentiras. Y querrán poner a enfrentarse hermanos contra hermanos. Trataran de confundir.
Durante los años pasados, nuestra comunidad no ha podido avanzar en obtener mejores oportunidades de empleo, la violencia en nuestras calles se ha incrementado, se ha notado una ausencia de política de acercamiento hacia organizaciones comunitarias y no se ha trabajado en reducir el impacto del problema migratorio.
Prometieron licencias de conducir para todos, creación de un moderno centro de la ciudad y el mejoramiento de parques. No tenemos un centro de asistencia comunitaria y ni siquiera instalaciones adecuadas para acomodar a nuestros jornaleros. Nada de esto existe hasta ahora. En conclusión: no se han solucionados los grandes problemas de nuestra comunidad, lo que quiere decir que algo anda mal. Quiere decir que lo pregonado no corresponde a la realidad.
Puede que en esta ocasión lo logremos, o tal vez no. Eso no importa, oportunidades vendrán cada dos años. Lo cierto es que en una de esas, se obtendrá la transformación que nuestra comunidad exige. Se tiene la misma convicción de aquellos que han luchado contra maquinarias electorales perfectamente aceitadas. Y al final las han derrotado. Ejemplo: Barack Obama en Estados Unidos, Sebastian Piñera en Chile, Mauricio Funes en El Salvador, o Edward Mangano en Nassau. |
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