Trump, el amigo de los Banksters, le da rienda suelta a Wall Street

Redacción LTH
Sí alguien creía, inocentemente, que Donald Trump era el caudillo gringo contra la oligarquía, hoy debe estar más decepcionado que novia dejada en el altar. Fiel a sus compadres del 1%, el presidente que habló pestes de la oligarquía en la campaña presidencial, acaba de dar rienda suelta a sus amigos los Banksters de Wall Street.
Con una orden ejecutiva, Trump ordenó una revisión general de la Ley Dodd-Frank, que el Congreso aprobó en 2010 con objeto de prevenir una repetición de la crisis financiera y proteger mejor los intereses de los consumidores.
Pero no se equivoque, la revisión no es para fortalecer la ley, sino para reducir significativamente, o mejor aún aniquilar, el esquema regulatorio implantado desde hace siete años, y dar más libertad de acción a los Banksters de Wall Street.
Igualmente, Trump también detendrá otra de las regulaciones de Obama más odiadas en Wall Street, la que obliga a los asesores de jubilación a comprometerse a trabajar en el mejor interés de sus clientes.

Ahora todo está muy claro
En conjunto, ambas acciones dejan en claro la visión que tiene el gobierno de Trump de cómo debería ser el funcionamiento de los mercados financieros, con un “énfasis en la eliminación de trabas regulatorias y la apertura de opciones a los inversores”, apuntó una fuente de La Casa Blanca.
Esta orden ejecutiva es una de las medidas más agresivas de Trump para liberalizar la industria financiera tras rodearse en su equipo de veteranos y expertos de Wall Street. Pero también despertará las críticas en las filas demócratas, e incluso en las republicanas, pues al fin y al cabo, los desmanes de la banca contribuyeron a alimentar la propia ira populista que ha terminado por impulsar a Trump hasta la presidencia.

La tarea final será del Congreso
Trump ya había adelantado que la Ley Dodd-Frank había dañado el espíritu emprendedor y había frenado el acceso al crédito. “La regulación ha sido horrible para los grandes negocios, pero aún ha resultado peor para las pequeñas empresas”, aseguró el presidente. “Dodd-Frank es un desastre”, apostilló.
No obstante, las medidas adoptadas son en gran medida simbólicas, ya que es el Congreso el que debe retirar la ley Dodd-Frank.

A grito pelado: A favor de sus “amigos”
Trump firmó la orden a favor de sus “amigos” y no se excusó por ello. “Hay mucha gente, amigos míos, que tienen buenos negocios y no pueden pedir dinero prestado debido a las normas y regulaciones de Dodd-Frank”, criticó el mandatario antes de la firma y rodeado de líderes empresariales con los que se había reunido.
Paradójicamente, Trump, quien se presentó en la campaña como el representante de los trabajadores frente al poder establecido, selló estas órdenes tras un encuentro con algunos de los principales líderes de Wall Street, como el consejero delegado de JP Morgan, Jamie Dimon, y el fondo de inversiones Blackstone, Stephen A. Schwarzman.

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