Trump y su Rasputín del Terror contra los indocumentados

Stephen Miller, el consejero de Trump y creador del maquiavélico plan de las redadas de deportación.

La prohibición de los inmigrantes y las deportaciones masivas puede ser mucho peor de lo que se ha visto hasta ahora. El autor del plan,  Stephen Miller, reveló en la televisión sus maquiavélicos planes.
Por Greg Sargent / Washington Post
El principal consejero de Trump, Stephen Miller, quien es ampliamente conocido como el ingeniero jefe de la agenda “América Primero” de Trump, hizo su espectáculo el domingo pasado al hablar en la televisión sobre el futuro de dos pilares fundamentales en esa agenda: La “Prohibición de los Musulmanes”, y la intensificación de las redadas de deportación que se han estado reportando en todo el país. Él prometió que la Casa Blanca ofrecería muy pronto una nueva versión de la prohibición, y defendió las redadas de inmigración como necesarias para “salvar muchas vidas estadounidenses”.
Ambos planes de la agenda se han visto confrontados con una fuerte resistencia, y la Casa Blanca ha retrocedido algo, al menos en una de ellas. Pero esto es solo el principio. Lo que realmente puede suceder es lo siguiente: Que estas políticas sólo pueden estar diseñadas para sentar las bases de algo mucho más ambicioso por venir —incluso, es plausible que pueden constituir una prueba de ensayo, un esfuerzo inicial, para medir hasta qué punto el gobierno puede ir en la limitación la inmigración legal y la expulsión de los inmigrantes indocumentados con vínculos familiares en las comunidades estadounidenses —es decir, padres indocumentados con hijos nacidos en EE.UU.
Los comentarios de Miller sobre lo que está por venir lo hacen perfectamente claro. Veamos cada uno de estos temas.

La prohibición de inmigración
Miller dijo repetidamente que la Casa Blanca pronto daría a conocer una nueva versión de la prohibición de inmigración —probablemente el martes 14—para evitar las objeciones del tribunal que le ha puesto un alto a las órdenes ejecutivas. Miller también criticó a la corte por limitar los “poderes del presidente para proteger a nuestro país” y predijo que pronto se haría evidente que esos poderes “no serán cuestionados” — ¿será que un evento terrorista inesperado doblegue la actual resistencia ciudadana?
Miller también siguió insistiendo en que la prohibición es necesaria por razones de seguridad nacional, diciendo repetidamente que decenas de personas de los siete países de mayoría musulmana han estado implicadas en “actividades terroristas”. Esta es una exageración absurda, como lo demostró Michelle Ye Hee Lee en la demanda judicial. Los expertos en terrorismo dicen que nadie en Estados Unidos ha muerto en un ataque terrorista perpetrado, desde el 11 de septiembre, por personas de esos países.
Sin embargo, independientemente de los hechos, la Casa Blanca seguirá presionando por la prohibición, argumentando que los migrantes de esa región constituyen una amenaza importante que los estadounidenses deben temer.

¿Que prepara La Casa Blanca?
En su conjunto, los comentarios de Miller señalan que si la Casa Blanca logra conseguir una versión de la prohibición que supere los obstáculos legales, habrá demostrado que los poderes de Trump “no serán cuestionados”, lo que significa que el poder judicial no se interpondrá en su camino. Y no hay razón para suponer de antemano que esto terminará aquí.
Trump hizo campaña con una promesa de prohibir a los musulmanes, y varios altos asesores de Trump creen que estamos en un enfrentamiento global apocalíptico con el Islam radical. Por lo tanto, no se puede descartar que Trump trate de extender la prohibición y ampliarla, tratando de simular una prohibición indefinida de la inmigración legal de muchas naciones de mayoría musulmana, especialmente si hay un ataque terrorista de gran envergadura.

La intensificación de las redadas
Los últimos informes indican que hasta 600 personas han sido detenidas en las primeras redadas de inmigración, ocurridas hasta el pasado fin de semana en al menos 11 estados, y los defensores de los inmigrantes dicen que las incursiones están dirigidas a delincuentes de bajo nivel y no sólo a las personas condenadas por crímenes que son la prioridad.
Como señala el diario The New York Times, no queda claro si se trata simplemente de un reforzamiento de las redadas habituales o si refleja una expansión deliberada para realizar las deportaciones masivas, como Trump lo prometió. Hay reportes que gente no buscada ha sido arrestada en las redadas.
Lo que es importante entender aquí, sin embargo, es que Trump y la Casa Blanca están dando una respuesta ambigua a la pregunta. Mientras que algunos funcionarios han afirmado que las redadas están dirigidas contra los delincuentes, el propio Trump sugirió que las últimas incursiones pueden ir más allá.

Una declaración ambigua
Ahora observe cómo Miller manejó este problema. Primero Miller afirmó que las incursiones estaban dirigidas contra los criminales. Pero entonces, cuando John Dickerson, de CBS, le preguntó sí aquellos que no habían cometido ningún crimen, aparte de estar aquí ilegalmente, deberían sentirse preocupados, Miller respondió: “Mira, no es para mí decir a la gente cómo sentirse”.
En otras palabras, tal vez estamos, o estaremos, deteniendo a los no criminales. Esta es la lectura más sensata de las intenciones del gobierno de Trump, particularmente a la luz de la otra orden ejecutiva sobre inmigración, que elimina las viejas prioridades establecidas por el ex presidente Barack Obama (despriorizar la remoción de delincuentes de bajo nivel) y ampliando enormemente el grupo de inmigrantes indocumentados que ahora son objetivos de la deportación.

“Con la esperanza de asustar” y que la gente se autodeporte
“Sus declaraciones públicas lo dejan ambiguo en cuanto a si van a perseguir a los no criminales, con la esperanza de asustar a los inmigrantes indocumentados para que ellos mismos se deporten”, me dijo Frank Sharry, de America’s Voice. “Mientras tanto, dada la amplitud de la orden ejecutiva, puede ser un plan para una estrategia de deportaciones masivas que se implemente más tarde”.
Así, el eje central de las órdenes de Trump es el miedo. Los estadounidenses deben temer a los migrantes de los países que Trump ha decidido prohibir la inmigración, un grupo que muy bien podría ser expandido más tarde. Y los inmigrantes indocumentados que no han cometido otros crímenes deben temer que, sí, ellos puedan ser objetivos de la deportación —como se ha reportado en algunos casos.

Un ensayo para algo peor
Estas políticas bien pueden ser un ensayo inicial para ver hasta dónde puede llegar la Casa Blanca, sentando así las bases para emprender un plan mucho más amplio más tarde, lo cual no es una posibilidad extravagante, ya que, después de todo, Trump efectivamente hizo campaña para prohibir a los musulmanes y realizar deportaciones masivas.
Y todo esto es para decir que el objetivo de los liberales, los defensores de los inmigrantes y los demócratas, no debe ser simplemente detener la prohibición de la inmigración y la escalada de las deportaciones en este momento. Es un llamado para evitar que esas políticas se expandan hacia algo mucho peor después —por lo que será necesaria una poderosa resistencia para evitarlo.

Traducción: A. Mondragón

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