La carrera ha comenzado: Uber vs los Trabajadores Organizados

arcadecityPor Joel Schlosberg
Un nuevo servicios de taxis ha llegado justo a tiempo.
A principios de febrero, cientos de conductores de la compañía Uber se reunieron frente a la oficina de la empresa en Long Island City, Nueva York, para oponerse a una reducción en el cobro de sus tarifas. Los conductores deben cobrar 15 por ciento menos —mientras que le seguirán pagando a Uber el mismo porcentaje, más los gastos de vehículos. Todo esto sin el beneficio de las propinas, que no están permitidas.
Uber justifica los recortes de tarifas como una respuesta a una temporada baja, y afirma que los conductores pueden compensar la diferencia con tiempos de espera más cortos. Sin embargo, no queda claro por qué debería imponerse una propuesta que sale desde una sala de juntas de ejecutivos, y no la de los choferes que están la calle.
Por lo demás, ¿por qué no puede ofrecerse un servicio administrado desde la calle? Y he aquí la respuesta.

Llega Arcade City
Unas semanas después de la protesta de los conductores de Uber, David Christopher lanzó la plataforma informática Arcade City, la misma que es descrita por CoinTelegraph como “un Uber descentralizado”, cuyas ganancias “no son llenar los bolsillos de los inversores o para sostener una jerarquía corporativa”, sino que “serán reinvertidas en nuestros conductores, y en la mejora del servicio al cliente… City Arcade descentraliza las decisiones [de las tarifas a cobrar] entre el conductor y sus clientes”.
La era de las aplicaciones en los teléfonos inteligentes y la ubicuidad de Internet permite a las empresas de propiedad de los trabajadores, entrar en un competencia que sólo aumentará con el tiempo.
Y sí es así, ¿por qué el servicio de taxis debe ser dominado por un puñado de grandes empresas con fines de lucro como Uber y Lyft?
Tal vez sea porque ellos no son nada diferentes a la infraestructura burocrática municipal vigente. Como señala David, “El enfoque de Uber es empujar a los gobiernos a regular los servicios de taxis en un sentido favorable a su modelo de negocio en particular, y actuando en contra de los competidores más pequeños”.
Así, mientras que el número de taxistas tradicionales es estrictamente limitado, el modelo de Uber trata que dichas restricciones sean aplicadas de formas más sutiles a sus competidores.

Los trabajadores deben tener una oportunidad
Sí se deroga las regulaciones por completo, eso parecerá muy drástico —el sistema de taxis con medallones fue visto como una manera de prevenir una mayor competencia con tarifas más bajas—, sin embargo los más suprimidos serán las organizaciones de trabajadores que podrían mejorar sus salarios.
Sí los conductores se organizan y aprovechan el conocimiento local de la demanda y de lo que los viajeros están dispuestos a pagar, ellos —y no los jefes corporativos— podrían ser los mejores intermediarios para negociar en cuanto puede sus tarifas.
Sólo el tiempo dirá si Arcade City tendrá éxito. Pero una mejor redistribución del dinero es algo que no debería estar en manos de Uber —sino de los trabajadores si se les da la oportunidad.

Joel Schlosberg es editor colaborador de The William Lloyd Garrison Center for Libertarian Advocacy Journalism (thegarrisoncenter.org).
Traducción: A. Mondragón